TLCAN: Aunque No Funcione Para México, Se Firmará

TLCAN: Aunque No Funcione Para México, Se Firmará

Por: Lic. Amador Sánchez Bucio. ZP. Economista

            Y el tema en lo económico es la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). En esta ocasión, la Comisión mexicana representada por el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, asumiendo que la realidad es maleable y hasta cierto punto, se puede manipular a modo de que México salga más beneficiado que los Estados Unidos. La realidad es que eso se sabrá cuando terminen las negociaciones y se firme o no un nuevo Tratado; hasta entonces, veremos, dijo el ciego … y nunca vio. Pero, de entrada, considero en mi papel de economista, que en la negociación del TLCAN, México no está en condiciones de negociar, simplemente dará, en el mejor de los casos, lo que pide su contraparte y mayor socio comercial, los Estados Unidos.

También es fácil negociar y aparecer como el gran negociador, cuando se dice a todo que sí y sobre todo cuando en la mesa de debate no se anteponen los salarios de los trabajadores en donde Canadá habla de la posibilidad de que sean 4 dólares, mientras que el gobernó mexicano lo quiere dejar en lo que está, en 0.90 dólares la hora. Eso sí es brillar en la negociación. Hasta ahora, desde la entrada del TLC en 1994, en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, en lo único que se ha fortalecido México con el Tratado, ha sido como país maquilador. 53 millones de pobres y 20 más con deficiencias en algún servicio básico. Nuestro mercado interno no existe. Ahora importamos semillas, alimentos y energéticos que antes del Tratado no lo hacíamos.

La agenda guiada por los EE.UU prioriza el acceso sin complicaciones de las compañías a los recursos naturales canadienses y mexicanos, especialmente al petróleo y al agua. El Consejo de la Competitividad de Norte América establece que “la prosperidad de Estados Unidos se basa principalmente en un suministro seguro de energía importada”.

La seguridad energética de EE. UU es vista como una prioridad absoluta, alentando a Canadá y a México a que permitan la privatización de las empresas operadas por el estado, como la compañía de petróleo nacionalizada de México, PEMEX -Petróleos Mexicanos. Y vaya que lo están haciendo realidad, porque todo el Golfo de México, ya está infestado de “popotes” canadienses, españoles y norteamericanos, extrayendo el “oro negro”, el petróleo.  Según datos consultados en Expansión.com, en enero de 2008, Halliburton [del vicepresidente Dean Cheney] firmó un contrato con PEMEX por 683 millones de dólares para perforar 58 nuevos pozos “de prueba” en Chiapas y Tabasco y para asumir el control del mantenimiento de los oleoductos. Éste fue el último de los contratos por 2 mil millones de dólares que Halliburton recibió de PEMEX durante las administraciones de Calderón y Fox. Esto, no tiene otro nombre que PRI-VA-TI-ZA-CIÓN. La política de EE.UU. es claro que también busca asegurar su acceso ilimitado al agua de México, en primer término y después, al de Canadá.

En poco más de dos décadas de la entrada en vigor de este acuerdo comercial el agro está en quiebra y no queda huella alguna de las instituciones que en décadas pasadas apoyaban a los productores de granos, café, cítricos y otros productos, con créditos, capacitación y entrega de fertilizantes y semillas mejoradas. Las trasnacionales como Bayer, Monsanto y Cargill desplazaron las funciones de entidades mexicanas como Fertimex, la Productora Nacional de Semillas (Pronase) y la inigualable Conasupo.

El campo dejó de ser un productor de granos básicos para convertirse en un expulsor de mano de obra; organizaciones agrarias, incluida la oficial CNC, admiten que uno de los efectos más negativos de la puesta en marcha del TLCAN, fue la pérdida de más de 2 millones de empleos en el agro. (http://archivo.eluniversal.com.mx/notas/775401.html) Cifra acrecentada al paso de los años hasta calcularse en 5 millones de agricultores que debieron emigrar a Estados Unidos o dedicarse a otra actividad para no morir de hambre.

Esperemos que la Comisión mexicana enviada por el presidente Enrique Peña Nieto para la renegociación del TLCAN 2017, realmente abogue por los intereses de México y que lo que se discuta en la mesa de negociación no vaya a terminar siendo una traducción que diga, lo que la Comisión mexicana quiso decir es que: “Aunque no funcione para México, se firmará”.

 

 

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