Tercera Parte de la Razón de Estado

Tercera Parte de la Razón de Estado

 “El Príncipe no se fie nunca de los que han sufrido su agravio, porque si hay ocasión, activaran su deseo de Venganza.” Giovanni Botero

Por Efraín Flores Maldonado*

 

Que recuerde el Príncipe; dice Botero; que la Prudencia es virtud para buscar medios convenientes que lo hagan alcanzar los fines que pretende; cuidarse de aceptar por impulso “consejos de mucha apariencia y de poca sustancia”, evitando ubicarse en situaciones en las que deba actuar “con desesperación”. A lo largo de su texto el autor reitera que la principal Razón de Estado es “conservar… conservarse… ser… permanecer… vivir… sobrevivir…” y el que escribe ahora entiende, porqué, bajo este razonamiento, históricamente, el Estado que se reclama obligado a conservarse y se ve en peligro “decide eliminar” mortalmente a quienes se le oponen y lo ponen en riesgo. En el ejercicio del poder, Botero dice que el Príncipe debe poner vista y oídos en “hombres prácticos, agudos… e ingeniosos”, prefiriendo siempre “lo que la experiencia tiene autorizado”, resumiendo que la combinación de “valor, prudencia y experiencia, juntas en un hombre, producen maravillosos efectos para conservar los Estados”.

Destaca que el ejercicio del Poder debe despertar a todos los miembros del cuerpo gobernante, como sucede en un juego de pelota y así “recibir los peligros y las dificultades a que le llama la necesidad… teniendo hechos callos y tal disposición que ningún esfuerzo le parezca sorprendente ni dificultoso y mantener siempre su ánimo despierto”.  Con una mentalidad de este influjo y dibujo, será posible siempre que en caso de fracaso “El emperador siempre muera de pie”. El Italiano recomienda a los Príncipes, que procuren mantener ante la opinión publica su crédito de Poder y en su caso, “encubrir su impotencia… no enseñar la flaqueza que no se sabía. Pues todo ello desgasta su reputación”. Ser laborioso, pensar, accionar, obrar con justicia y piedad; construir cosas útiles que sirvan al pueblo, porque lo que realmente hace que el pueblo lo valore “es tener más obras que palabras”.

La fuerza política y la grandeza de corazón de un Príncipe, el pueblo las advierte y valora cuando mira y admira en su Rey “infinita constancia en circunstancias adversas”. No ir más allá que sus fuerzas, ni entrar en acciones de riesgosos resultados, procurando siempre aun en cosas fallídas “salir con honra y mantener su reputación”; no descuidarse, no descansar hasta alcanzar el éxito de sus acciones emprendidas. Eso y más dice Botero; Por hoy es todo. *Doctorante en ciencia política.

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