Seré feliz cuando…

Seré feliz cuando…

Por: Lic. Amador Sánchez Bucio. Economista.

         Si le preguntaran a usted ¿cuánto dinero necesita en la vida para ser feliz, sabría realmente una respuesta?

Desde luego que percibir un ingreso alto no garantiza que serás feliz. Todo depende de lo que hagas con tu salario o tu ingreso. Pero, además, pasado un cierto nivel de ingresos, tu felicidad proviene de otros factores, ya no es el dinero el que te da ese sentimiento de felicidad. Ser feliz es lo más importante. No se puede ser feliz si no tiene para comer. No se puede ser feliz si no tienes salud. No se puede ser feliz si no tienes con quien reír, con quien llorar, con quien compartir a vida.

Si tenemos dinero, o estamos consiguiendo unos buenos ingresos, tenemos que aprender a administrarlo de la forma adecuada, para que no se vuelva una preocupación o incluso que nos haga caer en actos ilícitos. Debemos tener una planificación para que podamos saber en qué queremos gastar el dinero y en qué lo gastamos realmente.  Es fundamental ser capaces de vivir con lo más importante, sin necesitar todo tipo de cosas. Eso no significa no aspirar a tener todo lo que deseamos, sino saber vivir con menos, cuando no se pueda más. Significa dejar de pensar así: “Seré feliz cuando…” y, por el contrario, ser feliz tengamos lo que tengamos, bajos las circunstancias que sean.

NO BASTA UN CURRÍCULO ENVIDIABLE

No basta un currículo envidiable para cubrir los requisitos, en términos de bienestar social, para saber gobernar y dirigir el país. Una virtuosa hoja de vida no es suficiente para conducir la economía del país con responsabilidad. Hay que conocer México y no sólo saber hacer las cosas que te indican.

Cero antecedentes en puestos de elección popular y de vida partidista. No conoce México y como tecnócrata solo es capaz de saber hacer las cosas que le indican.  Sería bueno hacer una reflexión de los años de presidentes de la república sin experiencia en puestos de elección popular, como Luis Echeverría, José López Portillo o Miguel De la Madrid, quienes dispararon la mayor recesión económica del país del que se tenga registro. Después vinieron los de la mayor simulación y ocurrencias con Vicente Fox y Felipe Calderón. Después le siguió un presidente sin calidad de estadísticas y compromiso social verdadero.

Mientras el salario de gobernantes y funcionarios siga siendo 100 veces el salario mínimo de un trabajador, se seguirán viendo tendencias no a lo popular, sino al populismo y no porque ésta, la de aumentar los salarios, sea la solución, sino porque es fácil mover a las masas con discursos baratos y los mismos de siempre, pero pronunciados desde diferentes bocas. La riqueza de un país no se incrementa con buenas intenciones de gobierno, ni por decreto, la riqueza se forja con trabajo e inteligencia. Menos aún, se genera riqueza, con repartir en los discursos, lo que aún no tienes. Es verdad que todos tenemos derecho a elegir y a ser electos para algún puesto de servicio público o de gobierno. Pero, actualmente es necesario contar con una preparación y un perfil académico para infinidad de trabajos.

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