Segunda Parte de la Razón de Estado

Segunda Parte de la Razón de Estado

“El rey no puede conceder gracia causando perjuicio a la justicia y a la república.” Giovanni Botero

Por Efraín Flores Maldonado.

El autor que comento, sigue sosteniendo que “los pueblos siempre valoran la paz y el sosiego, que haciendo justicia, genera el rey”; pues obrando en contrario, contra el bien público, el rey perturba todo “y de aquí nace siempre la perdición de los estados”. Botero es profundo, minucioso; su pensamiento es de raciocinios graduales. Sostiene, que la verdadera obra real es divina “cuando socorre a los miserables”.

Sugiere que toda obra del rey en el presente, debe tener visión de futuro, advirtiendo que es en la educación donde más se dibuja la inteligencia real. Considera que Teodosio permanece en la historia por fundar la universidad de Bolonia, Carlos Magno la universidad de París. Estar alerta siempre con las cosas que se le dicen en voz alta y al oído, no actuando con impulso sino después de confirmar lo verdadero y descubrir lo falso; pues “obrando siempre con fundamento, se muestra la sabiduría con ingenio y buen juicio”. Sostiene que no hay nada mejor que la experiencia “para manejar bien las cosas de la república”, refiriéndose a la experiencia propia y a la experiencia de los colaboradores del rey.

Recomienda a los príncipes no rodearse de flemáticos ni de los melancólicos, que proponen  obrar por impulso o con indolencia. Estar alerta, obrar siempre a tiempo, “evitando que problemas pequeños en el descuido se acrecienten peligrosamente”; tomar precauciones “por qué  siempre es muy flaca la paz desarmada”. Recomienda que al ser imposible “deshacer de golpe los problemas,… irlos desgastando gradualmente hasta derribarlos, en la oportunidad y coyuntura”, pues asegura que “no hay fuerza ni maña que valga, si no es guiada por la oportunidad”.

Como si viviera en estos tiempos en Guerrero, recomienda a los príncipes que en momentos de crisis “no se excusen de tomar decisiones riesgosas para enfrentar problemas peligrosos; no huir de los problemas, si no ir contra ellos… y apretarlos, porque si los huye, crecen y van tras de vos”. Propone mantener en secreto decisiones de las que espera resultados contundentes, y sorprender con ellas. No actuar con el ímpetu de la ira “y fingir  que hará una cosa, mientras prepara su acción verdadera”. Guardar sus odios y no mostrarlos, porque “las amenazas son armas del amenazado”. No obrar con desesperación y prestar oídos sordos cuando se le aconseje  sin razón “actuar con valiente animosidad”. En fin. La rica mentalidad de Giovanni Botero es inagotable, irreverente, sorprendente. Propone remozar el rostro del poder, pero sin olvidar “aquellas cosas que desde la antigüedad han generado reputación a los príncipes”. En otra entrega continuamos. Es todo. Doctorante en ciencia política.

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