Manlio… la renuncia necesaria

Manlio… la renuncia necesaria

“si no pude evitar el derrumbe del PRI en el DF… no seré yo quien pueda construir su renacimiento”. Roberto Campa Cifrián

Por: Efraín Flores Maldonado*

 

El comité ejecutivo nacional del PRI debería acompañar a Manlio Fabio Beltrones en su renuncia… para iniciar un proceso interno que le permita un control de daños y empezar a construir lo que podría ser su recuperación y tal vez nueva fortaleza política. El partido nace como una fuerza revolucionaria en 1929… se transforma en revolucionario y popular en 1938 con el presidente Lázaro Cárdenas con las siglas de PRM y en 1946 con Miguel Alemán se presenta como un partido conservador, capaz de anunciar luchas sociales sin realizar ninguna gestión social efectiva. Desde su nacimiento como PNR rechaza toda disidencia interna; Aarón Sáenz uno de sus fuertes aspirantes presidenciales, renuncia al partido para permitir que la oficialidad dirigente imponga como el primer candidato presidencial de nuevo partido al Ing. Pascual Ortiz Rubio mejor conocido por la conseja popular, como “el nopalito… por baboso”. Así nace el PRI, fiel exigente a su militancia de coincidencias con sus dirigencias pero repelente a las disidencias. Después, en 1964 Carlos Alberto Madrazo es ungido dirigente nacional de partido e inicia un proceso interno de corte democrático tan profundo que lastima a las figuras conservadoras de ese Instituto político. Abre las puertas para que la militancia postule sin limitaciones  quienes considera dignos de ser candidatos del partido y estos son electos en verdaderas asambleas democráticas en todo el país; Madrazo es obligado a renunciar y en su rebeldía inicia una gran gira política por todo el país en la que va dibujando la posibilidad de construir un nuevo partido que llevaría por nombre “Patria Nueva”… pero misteriosamente el avión en el que viajaba se derrumba y el demócrata tabasqueño cae fulminado llevándose a la tumba los anhelos democráticos de la militancia genuina del partido. No hemos tenido otra vez vientos democráticos en el interior del partido que sacudan las ramas de los viejos arboles… de las ramas con hojas secas que evitan el surgimiento de retoños que anuncien el nacimiento del nuevo follaje que podría renovar el rostro del viejo PRI. Es cierto, Luis Donaldo Colosio fue un momento fugaz que no cristalizo en un nuevo momento de la vida democrática del partido. Es una larga y vieja historia. En el poder el partido se corrompe, vegeta, duerme, se oxida, se desgasta y se rompe. La derrota del PRI en 7 estados del país en estos momentos anuncia el nuevo quebranto del partido; por eso creo que todo el comité ejecutivo nacional debe renunciar de inmediato para no dejar rastros ni rostros culpables de la catástrofe. Pueden tener miles de palabras intentado explicar la derrota, pero carecerán de ideas creíbles que pudieran explicar su insensibilidad política y su responsabilidad histórica. Su renuncia abrirá las puertas para que otros liderazgos vayan a construir la nueva fuerza del partido. Si Manlio y su comité nacional no pudieron evitar el derrumbe, no podrán ser ellos los protagonistas de su renacimiento. Es cuestión de moralidad, dignidad, de vergüenza y de realismo político. Hay en el PRI hombres y mujeres ubicados desde hace décadas en la línea crítica del partido que han esperado infructuosamente una oportunidad para dirigirlo, dignificarlo y ubicarlo en la competitividad genuina intentando devolver al tricolor aquella esencia revoluciona y popular que le dio origen. Desde luego la legitimidad se adquiere por la vía electoral y se confirma o se pierde en el ejercicio del poder; del poder presidencial y del poder de los gobernadores en cada uno de los estados del país. En Guerrero la única fuente que legitima la esencia y presencia del PRI, es el hiperactivismo eficiente del Gobernador Héctor Antonio Astudillo Flores; su lucha es un ejemplo focal que hace y satisface la expectativa popular; pero en otros estados los gobernadores tricolores vigentes siguen descuidados y en la siguiente elección presidencial podría ir el PRI a su derrota total si no procede desde ahora a su recomposición estratégica profunda para enfrentar con realidad esa fecha fatídica. Es todo. *Doctorante en ciencia política.

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