La Razón de Estado Quinta parte

La Razón de Estado Quinta parte

“El Príncipe debe conservar siempre un margen de libertad política, para que no se le vea atado de las manos.”

Giovanni Botero

 

En todos los casos, dice Botero, el príncipe debe cuidarse de quienes se aprovechan de las gentes necesitadas, para con ellos agitar al Estado, porque “quienes no tienen haciendas, pueden levantarse contra el Rey fácilmente cuando nada tienen”. Personas de tal necesidad básica, de acuerdo al autor, naturalmente “desean ver mudanza en el Gobierno Publico Vigente”. El Príncipe debe acercarse a ellos, consolarlos y ayudarlos para que le tengan amor y respeto, pues si carece de este “su reino será como una planta sin raíces y cada pequeño viento podría derribarlo”. Recuerda Botero que la historia está llena de Estados fracasados y Príncipes derrocados “porque no supieron ganarse la voluntad de los súbditos”.

Para que haya “orden y paz, los vasallos deben tener justicia y abundancia”; además el Príncipe debe contar con otros auxilios, como el de aquellas personas conocidas como “letrados, pues estos son considerados virtuosos por el pueblo y hacen cabeza en sus pensamientos”; ganando el Príncipe el apoyo de estas inteligencias, se ganara algo más de afecto popular, porque asegura, “todo lo que estos hacen y dicen; es tenido por bien dicho y bien hecho en la conciencia del pueblo”. Agudo, Botero recomienda al Príncipe siempre cumplir lo prometido… y cumplir los pactos a que se ha sujetado… “cumplir su palabra y promesas”. Hacer buen gobierno y tener el apoyo de las inteligencias, ministros competentes provoca que “en las cosas importantes, en que se requiere fe y valor, el Príncipe siempre tenga un extenso apoyo popular”.

Se necesita pues, que el Príncipe muestre ideas y “ejemplo de vida”, impulsando siempre cosas de interés ciudadano como la hechura “de escuelas y todo aquello que sirva a la educación de los hijos”, ganando así el afecto de los padres, teniendo además buenos maestros, porque en estas instituciones “se adquiere la virtud, cuidando que los maestros edifiquen y no den escándalo, fomenten la igualdad y condenen la avaricia”. Fiel a su deseo central de conservar al Estado, dice que el Príncipe “debe eliminar siempre a los indómitos… porque a donde quiera que estos vayan, llevan la guerra en lugar de la paz, que es extrema locura y necedad que atenta contra el Estado”. Eso y más dice Botero. Por hoy es todo. *Doctorante en ciencia política.

Por Efraín Flores Maldonado

Prev Salvador Jara debe asumir responsabilidades por su desastrosa administración: Torres Piña
Next Un éxito el vuelo inaugural Toluca-Ixtapa Zihuatanejo: Pedro Castelán.