La Razón de Estado 7ma Parte

La Razón de Estado 7ma Parte

El Italiano asegura que en la política como en la guerra “no basta tener muchos soldados, sino que es necesario que sean de valor, pues es notorio que poca gente valerosa; vale más que una multitud de hombres cobardes y viles”, ya que, desde su punto de vista “en todas partes la multitud se sujeta a las inteligencias y a los hombres de valor”. Mas allá de sus afirmaciones Botero dice que “el dominio del príncipe depende de su prestigio y de que públicamente no depende de nadie sino de sí mismo”.

Ello no implica que el príncipe sea alguien que deba conducirse como invencible, sino al contrario, persona que reconoce el alcance de sus fuerzas y el límite de las mismas. Y Botero tiene el remedio, pues asegura que en tiempo de crisis extremas, el Príncipe debe saber que no hay cosa que aumente mas el ánimo del pueblo y que mas despierte su esperanza, que mirar a su gobernante “acudir a la divina majestad, pidiendo el favor celestial”, actitud que hemos observado en estos tiempos de modernidad política. Pero va mas allá el italiano señalando y apreciando todos aquellos elementos que considera contribuyen a la fortaleza de un mandatario y dice que en la política como en la guerra “es decisiva la disciplina en el soldado y en colaborador del Rey”. Desde luego dice que en ambos casos desgasta en el príncipe y sus cercanos “toda imagen de corrupción, siendo la principal el saqueo de los dineros públicos”.

Igualmente recomienda a los Príncipes ubicarse en imágenes de justicia procurando que la disciplina que se le dispensa, sea producto de que sabe “premiar y castigar”. Invariablemente dice Botero mas allá de su reputación, el Príncipe debe ser valeroso y valiente pero sobre todo que el pueblo lo vea como alguien “que tiene astucia… estrategias cotidianas en su acción política”.

En público y en privado, pero sobre todo en público “el Príncipe debe mostrase sonriente y de buen semblante” pues con esta actitud, sus colaboradores se vuelven optimistas por las demostraciones de satisfacción que ven el rostro de su General y siempre mostrarse y decir que tiene confianza en que lo que está haciendo culminara en éxito. Eso y más dice Botero. Por hoy es todo. *Doctorante en ciencia política.

Por Efraín Flores Maldonado

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