La Quebrada de Acapulco no existía, se construyó

La Quebrada de Acapulco no existía, se construyó

Uno de los atractivos más famosos de Acapulco, es el clavado en “La Quebrada”, que pocos saben que no es un lugar natural, sino que fue creado por el hombre en dos etapas, cuyos trabajos fueron sumamente terribles. Expliquémonos: 1799, el castellano del Fuerte de San Diego y gobernador de Acapulco, José Barreiro y Quijano, inició los primeros trabajos a fin de abrir una cortadura en la montaña que permitiera el paso del aire y la brisa marina para refrescar los ardores del estío.

El entorno montañoso de la bahía, parecía secuestrar a la zona habitada en un pozo profundo de calor intenso. Esa escisión hecha fue llamada el Abra de San Nicolás, pues quedaba cerca el templo de San Nicolás Tolentino. El paso se inauguró el primero de enero de 1800 y por razones económicas quedó inconcluso y en 1886, el coronel José M. Lopetegui, entonces comandante militar de Acapulco, reemprendió los trabajos para el arreglo de esta angostura de ventilación, pues el calor era insoportable para la población del puerto.

El acucioso cronista y escritor, Anituy Rebolledo Ayerdi cuenta que el alcalde de Acapulco asumió los costos –450 pesos–, de los trabajos para reanudar un proyecto colonial de enorme beneficio para los acapulqueños.  El proyecto para abrir en la zona un canal que permitiera airear el centro de la ciudad, propuesto por el coronel José Ma. Lopetegui, jefe de la guarnición del puerto, llamándolo “Abra de San Nicolás”.  Los soldados a su mando removieron varios millares de metros cúbicos de roca; fue un esfuerzo sorprendente, pues los rayos del sol se estrellaban en sus cuerpos; labor que se califica heroica por el fin que se perseguía a favor de la población.

Pero la obra fue suspendida; la falta de recursos frenaron el avance en un terreno difícil, se pararon los arduos trabajos, quedando como se le conoce y de ahí el nombre: “La Quebrada”. A partir de 1934; como una diversión, jóvenes arrojados acapulqueños, descubrieron cómo tirarse un clavado desde las alturas en ese lugar. Se lanzan a un precipicio hacia las olas que se estrellan a 45 metros más abajo, a una poza de profundidad que no llega a cuatro metros. Más tarde se comercializó esta hazaña que asombra a todos los visitantes del país, y de todo el mundo. De Enciclopedia de Guerrero y otras fuentes.

Gotas de Historia. Arturo Ríos Ruíz

Prev Ixtapa-Zihuatanejo se llena de Sol y Diversión
Next Proteger a los niños y adolescentes de Sahuayo mi compromiso: Presidente Municipal