LA EDUCACIÓN PARA ADULTOS EN MÉXICO Y GUERRERO

LA EDUCACIÓN PARA ADULTOS EN MÉXICO Y GUERRERO

“La educación es una función de la comunidad humana;

Tarda tiempo en llegar a la plena conciencia de aquellos que la reciben y la practican”. Werner Jaeger.

 

Por: Efraín Flores Maldonado. *

En nuestros más remotos orígenes, el Telpochcalli era la escuela del imperio Mexica, dedicada a las clases populares; su nombre significa en náhuatl “casa de los mancebos”, mientras que los sacerdotes y los nobles eran educados en el Calmecac. Con la invasión de Hernán Cortes a México, estableciendo “la Nueva España del Mar Océano”, se impuso un nuevo modelo de educación, en el que prevalecieron los intereses de la iglesia católica, representada por frailes franciscanos, agustinos, dominicos y jesuitas. En ese periodo se establecen como instituciones educativas entre otras, el Colegio de San José de Belén de los naturales, el de Nuestra Señora de la Caridad, el de Estudios Mayores de Tiripitio, el de Santa Cruz de Tlatelolco y en el medio siglo XVI, la Real y Pontificia Universidad de la Nueva España. Fernando “El Católico” y Carlos I, dictaron cedulas reales para establecer “La Encomienda”, cuyos beneficiarios tenían la obligación de educar a los indígenas encomendados. En 1782, el maestro español, Juan Esteban Hernández, informó que había logrado que algunos adultos aprendieran a escribir y Fernando Velázquez de Lorea, enseñaba a niños durante el día y a los adultos en la noche.  Para 1786 se estableció en la Ciudad de México, una escuela municipal de primeras letras, a cargo del profesor Antonio Mateos, dirigida a los mayores de 16 años, para la enseñanza de la lectura. En el mismo año, la sociedad vascongada de los amigos del país, subvencionó la publicación del libro titulado “El Maestro de Leer”, de la autoría de Francisco Javier de Santiago Palomares. En todos estos procesos de enseñanza, se transitó entre los métodos “del silabeo y deletreo”. La Constitución de Cádiz de 1812, estableció que para el ejercicio de los derechos políticos, los adultos en edad de votar, deberían aprender a leer y a escribir; ello propicio que en la nueva España, en junio de 1814, se estableciera en la Ciudad de México, la Academia de primeras letras para adultos. En Guerrero, es hasta noviembre de1897, con el Gobernador Antonio Mercenario, cuando aparece la educación para adultos en la “Ley de instrucción pública primaria”, en cuyo artículo 18 se dice que “podrá el ejecutivo establecer escuelas de párvulos o jardines de niños, mixtos, para la educación física, intelectual y moral de los niños y niñas de 3 a 6 años de edad y “escuelas para adultos” de uno u otro sexo que reciban la instrucción obligatoria”. Pero condicionaba establecer estas escuelas, “cuando lo estimen necesario y siempre que la instrucción primaria en cada localidad se encuentre atendida con todos los requisitos  que marca la presente ley”. Algo debió haberse hecho. Era el principio. Hasta 1921, siendo Gobernador Francisco Figueroa Mata  se tocó nuevamente el tema en la “ley de educación primaria, normal y preparatoria del Estado”, publicada en el periódico oficial número 6 del 5 de febrero de 1921. El artículo 4 de la misma decía que “la educación para adultos” estaba a cargo del estado. El artículo 12 consideraba en ella a los adultos de 16 a 21 años de edad y en su artículo 13 se obliga a los patrones con más de 39 empleados “establecer y sostener escuelas en las que deberá impartirse la educación que corresponde a los adultos”. Pero el artículo 16 decía que dicha educación no era obligatoria para los adultos “mientras no existan escuelas para ellos en su lugar de residencia”.  En el artículo 25 se expresa que las escuelas para adultos serán organizadas en todos los lugares donde haya escuelas primarias de primero a sexto año y las primarias elementales con programas de 4 años; el número de alumnos adultos no debe ser menor de 30. El articulo 30 expresaba que las escuelas para adultos serian unisexuales y su programa de estudio de 2 años. Llevarían como materias, lectura, escritura y redacción; calculo, nociones de educación cívica, geografía, historia patria, dibujo y cantos patrióticos. En esa ley, las pruebas a los alumnos de todos los niveles educativos, incluida la educación para adultos, no se calificaban del 0 al 10; el artículo 37 de  dicha ley dice que “las calificaciones se anotaran con las cifras cero, uno, dos, tres y cuatro, cuya significación es la siguiente: cero… mal; uno… mediano; dos… bien; tres… muy bien y cuatro… excelente”. Así inicio en Guerrero la educación para nuestros adultos. Hay avances… pero persisten notorias insuficiencias y corrupción. Paso a paso el Estado Mexicano y el Gobernador de Guerrero deberán ir enfrentando y vencer el rezago de la educación para adultos. Con René Juárez Cisneros, el profesor Raúl Salgado Leyva entonces subsecretario de la SEG estableció y opero la brigada alfabetizadora “Ignacio Manuel Altamirano”, con la que se lograron importantes avances. En el segundo periodo de Ángel Aguirre Rivero, se estableció el Programa “Guerreros por la alfabetización”, a cargo de Ricardo Castillo Barrientos. Hoy el INEA se ha transformado en IEEJAG, actualmente a cargo de Jorge Salgado Parra, que hace un excelente trabajo, a pesar de estar careciendo del suficiente apoyo institucional federal. Alfabetizar debe ser tarea permanente y eficiente, para un Estado con evidente pobreza social, porque el alfabeto es la puerta de acceso a la formación de la cultura y la participación política democrática que tanta falta nos hace; sobre todo si el Gobernador HAF hace un esfuerzo adicional en favor de dicho programa. *Doctor en Ciencias de la Educación.

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