JUAN GALEANA Y POMPOSO MORALES

JUAN GALEANA Y POMPOSO MORALES

“Los cambios políticos pueden ser provocados por las elites o por las masas”. Leonardo Morlino.

Por: Efraín Flores Maldonado. *

 

El 20 de febrero de 1890, Juan Galeana y Pomposo Morales, al frente de unos 100 hombres armados, tomaron la ciudad de Ayutla, deteniendo y fusilando al Prefecto Político José Pandal. Era el tiempo de pleno poder del Presidente Porfirio Díaz Mori y en Guerrero del Gobernador Francisco O. Arce. En la fecha de este suceso armado y sangriento era gobernador interino de la entidad Don Manuel Parra, quien había sido designado con ese carácter para cubrir el Ejecutivo Estatal del 22 de enero al 12 de abril de 1890. Galeana y Morales tenían motivos suficientes para proceder de manera extrema en contra del Prefecto Político, quien además de cometer despojo de tierras a ciudadanos e indígenas de la región, también cometía extremos abusos de poder. Uno de ellos fue el de fusilar ante faltas menores a ciudadanos que no eran de su afecto, como sucedió con Bernabé Galeana, quien había sido padre precisamente de Juan; otro de sus extremos usos de poder fue el de exigir el pago de ciertas cantidades de dinero a los parientes de las personas enterradas en los panteones, ordenando fueran sacados de sus tumbas los cuerpos de aquellos cuyos parientes no pagaban. Así sucedió con los restos del padre de Pomposo Morales. Tal actividad, desde luego, no fue aceptada por los gobiernos federal y estatal; Juan Galeana y Pomposo Morales mandaron cartas, tanto al gobernador interino Manuel Parra como al Presidente Porfirio Díaz, tratando de exponer la justicia de su proceder. El presidente de México envió misiva al gobierno de Guerrero, ordenando la captura y castigo penal contra los asesinos del prefecto político. En el año de 1892, la oficina tipográfica de la Secretaria de Fomento del Gobierno Mexicano, publico en forma de libro el “pedimento y replica del promotor fiscal del tribunal de circuito y la sentencia pronunciada por el mismo tribunal”, en la que se analiza el caso de este crimen y se condena a Juan Galeana a la pena de muerte, misma que después fue revocada y condenado solo a 20 años de prisión en la cárcel de San Juan de Ulua, donde falleció. Entre las lecturas que sobre el caso he realizado, no encontré relación sobre la sentencia dictada contra Pomposo Morales, pero logre conocer que años atrás, había sido estudiante irregular en la Escuela de Derecho de la capital del Estado; que Juan Galeana era analfabeto y que en el momento del asesinato del prefecto político, tenía solo 33 años de edad. En noviembre de 2014, la Cámara Federal de Diputados, publico un interesante libro titulado “Bandolerismo y descontento social en Guerrero, 1890” de la autoría de Luis Ángel Bellota, quien haciendo alusión al contenido de los libros Rebeldes Primitivos y Bandidos de Eric J. Hobsbawm, intenta calificar a Juan Galeana y a Pomposo Morales como genuinos Bandidos Sociales, porque, aun teniendo razones personales para ejercer su violencia, también tenían un mensaje idealista, que pretendía públicamente, castigar abusos de los poderosos y de los representantes del poder público, quedándose en la frontera de proporcionar a su actividad violenta, ciertos matices de ambición política. Esto lo fundamenta en el hecho, de que Pomposo Morales, después de su crimen, se declara encargado de la Prefectura Política vacante por la muerte de Pandal, pero no construye ningún apoyo en su favor, a pesar de que en los corrillos políticos se decía, que su movimiento estaba auspiciado por Diego Álvarez, enemigo acérrimo del Gobernador Francisco Otalora Arce. Más allá del significado de esa acción violenta en los días en que sucedió, lo cierto es que, tal suceso muestra en fotografía y en radiografía, que el régimen porfirista a nivel nacional y en los estados, estaba pincelando el futuro de su inevitable derrumbe, por los abusos del poder central y en las entidades.  Como bien lo dice Leonardo Morlino en su texto “como cambian los regímenes políticos”,  el gobierno porfirista estaba agotando los “estados principales por los que puede atravesar un régimen… instauración, consolidación, persistencia estable, persistencia inestable, crisis y hundimiento”. En el momento que nos ocupa, el Porfirismo estaba en crisis y en los siguientes años, se materializo su hundimiento. De mi cosecha diría que todo poder que no se usa y el que abusa… finalmente se derrumba. Es todo. *Doctor en Ciencia Política.

Prev Supera las expectativas “Gastronómico 2017” en Ixtapa-Zihuatanejo; derrama económica por más de 1 millón y medio de pesos
Next Asiste Alberto Guzmán al Acto Inaugural del Primer Centro de Investigación, Ingeniería y Manufactura de Tecnología para el aprovechamiento del Gas Natural Comprimido en Morelia