Hermenegildo Galeana le salvó la vida a Morelos

Hermenegildo Galeana le salvó la vida a Morelos

GOTAS DE HISTORIA. Por: Arturo Rios Ruíz

Calleja ya estaba en Cuautla, su contingente se conformaba por más de siete mil elementos muy experimentados en las artes militares, amén de otros recién llegados de España. Después de la batalla de Taxco, al mando de José María Morelos y Pavón, los insurgentes de Hermenegildo Galeana de Bargas, obtuvieron sonoros triunfos, en Tenango del Valle, Tenancingo, Almoloya e incluso llegaron a lasd afueras de Toluca.

Morelos no quiso tomar la ciudad, pese a que todos sus subalternos se inclinaban por esa acción y luego ir contra la capital de la Nueva España, La Ciudad de México. Morelos decidió continuar con su Plan, pues tenía a Leonardo Bravo, preparando lo que más tarde sería el Sitio de Cuautla.  El 18 de febrero de 1812, Félix María Calleja, profesional de la milicia realizó un recorrido frente a la fortificación en clásico reconocimiento para la estrategia de ataque que realizaría.

Incluso, comentó que sería una batalla breve, ya que Cuautla, carecía de edificios sólidos, había sólo tres o cuatro iglesias y los demás eran jacales y huertas. Pero la astucia de Calleja era innegable, tenía soldados apostados en la maleza a lo largo del recorrido y provocaba a los insurgentes para que lo persiguieran y hacer efectiva la celada y acabar con ellos. Los consideraba presa fácil. Morelos, ansioso de iniciar la reyerta, propuso a sus subalternos atacar, éstos se opusieron, pero impetuoso esta vez, salió con su escolta, conformada por unos cien hombres, se fueron a todo galope rumbo a la retaguardia de Calleja.

Todo sucedió rápido, desde los arbustos, los fusiles abrieron fuego, en tanto Calleja apresuraba el paso a su cuartel, los guardianes de la integridad de Morelos comenzaron a caer fulminados por las balas y los más valientes lo rodeaban para protegerlo; Galeana fue avisado y a toda prisa ordenó lo siguieran sus allegados y sin perder tiempo acudieron al rescate del jefe. Estaba a punto de ser apresado por los realistas cuando el contingente de costeños llegó a todo galope y comenzó la masacre de realistas que ya se halagaban con tan preciosa presa, que cambiaría el rumbo de la historia que hoy conocemos. La imprudencia del gran jefe insurgente, sobresaltó a todo su contingente. Aún así, una vez que se le pidió apresurara la marcha, continuó tranquilo, aduciendo que su caballo no tenía otro paso.

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