Hartazgo De la Sociedad Hacía Funcionarios “Chapulines”

Hartazgo De la Sociedad Hacía Funcionarios “Chapulines”

Zihuatanejo, Gro., Mayo del 2016.- Aunque no es privativo del estado de Guerrero, sino que sucede en todo el país, dada la carencia de una legislación que lo regule, un sinnúmero de funcionarios estatales y municipales, por los que la gente votó, pertenecientes a los 81 municipios de Guerrero, ya andan en busca de otros puestos de elección popular en este proceso electoral a celebrarse el próximo 7 de Junio del 2015. Priistas, perredistas, del PT, del  Movimiento Ciudadano y del Verde Ecologista, que son los que en realidad tienen presencia en el estado, ya desde cuando formalizaron su separación al cargo -eso sí, de manera temporal, no vaya a ser que pierdan la candidatura- para hacer una nueva campaña.

Mientras esto se discute y se cocina en las campañas oficiales, los partidos políticos ya hicieron y siguen haciendo sus reacomodos para tratar de encontrar a los “mejores” cuadros – o más bien, a los personajes con mayores posibilidades de ganar- para que los representen en ésta contienda, en un afán de ganar posiciones tanto en los ayuntamientos como en el propio Congreso del Estado, pasando por la propia gubernatura de Guerrero.

Gran parte de esos ahora candidatos, venían ocupando un cargo de elección popular. Es decir, están dedicando su tiempo y esfuerzo en la actual campaña, no en conducir el cargo para el cual prometieron la luna y las estrellas y por el cual ya anteriormente habían pedido el voto.

Los políticos de verdad comprometidos podrían hacer algo: reducir los tiempos de pre campañas; transparentar los recursos propios y los procesos de cómo eligen al candidato y por qué no eligieron al otro; y la más importante, renunciar por completo, no sólo pedir licencia temporal a sus cargos. Obviamente, parece que ningún funcionario hará esto.

Para la ciudad de México, como un ejemplo muy gráfico de lo que significa el hartazgo de la gente hacia funcionarios chapulines, la Confederación Patronal de la República (Coparmex), con sede en la Ciudad de México, anunció hace unas semanas que iniciaría una campaña en redes sociales para invitar a la sociedad en general, a no votar por los funcionarios “chapulines”. De esa propuesta, un día después, la iglesia católica dijo que se sumaría a la iniciativa. El hashtag es #NOVotesporChapulines. El dato de éste párrafo, fue publicado por El Universal, en su edición del 19 de Enero del 2015.

Esa campaña para el DF, es un ejemplo real de lo que la sociedad en general debería hacer previo a los tiempos electorales: distinguir entre los candidatos y premiarlos o castigarlos con el voto según sus acciones. El problema es que la gran mayoría de personas decide, sobre todo en elecciones no presidenciales, abstenerse. De esa manera cobran fuerza lo que los políticos llaman su “estructura”, es decir, clientes y acarreados quienes acuden a las urnas sólo para favorecerse a sí mismos o a cambio de regalos y favores.

Mientras los “chapulines” puedan seguir saltando de un cargo a otro sólo con el voto de sus clientes, ante la apatía y el “qué me importa” de la mayoría de las personas –y sin rendir cuentas de su paso por el cargo para el que fueron elegidos- ni siquiera el desprestigio será suficiente para detenerlos.

Y la pregunta de los 64 mil. La que la mayoría de la gente se hace. ¿Que acaso no hay gente nueva, diferente para dejar mejores resultados, que quiera participar en la representación de su gente a través de un cargo público?. Todos los días, cada hora, minutos y segundos el mundo cambia y las personas se mueven, llegan unos y se van otros y entre todos estos ciclos, no habrá gente nueva que con formación y principios de honestidad y solidaridad quiera aportar sus conocimientos en la conformación de una mejor sociedad. Yo digo que sí los hay, pero no los dejan llegar, ni siquiera asomarse, salvo honrosas excepciones, que no he tenido el privilegio de conocer.

Pero la cuestión no es que quieran ir por más, sino que la sociedad está de acuerdo en que se legisle para que el funcionario termine su encargo público. Esa es la cuestión y ahí está el “detalle”. Por lo demás, estoy de acuerdo en que cada quien es libre de encontrar y buscar sus propios intereses personales y de grupo, en un lado o en otro, eso no lo pongo a discusión. Cerrar ciclos, es lo que se debe reconocer.

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