GOTAS DE HISTORIA…Morelos fue cura para luchar contra el Virreinato

GOTAS DE HISTORIA…Morelos fue cura para luchar contra el Virreinato

Por: Arturo Ríos Ruíz.

José María Morelos y Pavón era un mozo de 24 años de edad, excelente jinete, dominaba el uso del machete, tanto para abrir surcos en el campo como para la pelea; pero la pistola era su predilecta y le encantaba montar caballos de gran alzada. Poseía un carácter templado, pensaba antes de hablar y llamaban la atención sus dos verrugas en el pómulo izquierdo.

Un cercano, que combatió a su lado, nos heredó lo siguiente: “Cuando estábamos ante un combate; José María Morelos, cambiaba notablemente, su mirada se transformaba parecida a la del águila, su seño, mostrada una marca siniestra, su voz era tronante y desde su montura, afinaba la vista hacia el enemigo”

Eran finales del siglo XVIII y Morelos ya visualizaba el, panorama social de la Nueva España, había una clase sin derechos, que era la mayor parte del país, sólo tenía obligaciones, sin aspiraciones, obligada material y espiritualmente; lo primero, ejercido por el Virreinato y el segundo la Iglesia. El siguiente estrato, estaba conformado por los criollos, que tenía determinados privilegios y relativa independencia, pero al servicio de la clase dominante nutrida de españoles y el alto Clero. Esta última era la minoritaria, pero la más poderosa, los altos cargos del gobierno, el Virreinato, eran ocupados por europeos y de los eclesiásticos, las grandes decisiones estaban en la voluntad de los obispos y sus cercanos, a los curas nacidos en el territorio dominado, se les asignaban las iglesias en los pueblos modestos y pobres, pero les daba lugar de preferencia. Además acumulaba una gran riqueza.

Las Iglesias, contaban con escuelas, servicio médico y con guardias destinados a realizar detenciones y perseguir a quienes cometían “pecados”, tipificados por la Inquisición que dictaba el tipo de castigo a aplicar. Imponía multas que les llamaba limosnas, amén de famoso diezmo que no podía ser eludido y el incumplimiento del mismo, era sancionado. Había “pecados” punitivos, como el tener una amante; al ser descubiertos, eran azotados en la plaza principal de la ciudad, pueblo o ranchería; además de la imposición de una “limosna” y hasta cárcel. Todo ello, enardecía a Morelos, quien pensaba y como una luz radiante llegó la idea de convertirse en sacerdote para, desde dentro de ese poder, buscar cómo y con los fieles, buscar la justicia…Víctor Esperón, Morelos estudio biográfico.

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