“Fui la Excepción, Cambié los Palos por Libros” *

“Fui la Excepción, Cambié los Palos por Libros” *

Para Carlos Cruz Guzmán, morador del albergue estudiantil Lucio Cabañas Barrientos, “los tiempos han cambiado y si antes luchábamos y defendíamos     nuestros ideales con palos, ahora debemos hacerlo teniendo como herramienta, un libro en la mano.” Carlos es originario de Chiapas y aunque había abandonado ya la Comisión interna de Ley Orgánica, la ha retomado para organizar una reunión plenaria donde la mayoría de las casas de la Coordinadora de Estudiantes en Lucha, (CUL), podrían manifestarse a favor de un reglamento que tome en cuenta la participación de los actores principales.

“En las casas como recintos universitarios, se ejerce la libertad de expresión y se manifiestan muchas ideas, por eso aunque parece que somos el niño que hace berrinches cada año, lo que queremos es cuidar nuestra organización y actuar cada vez con más política, para que la Universidad tome en cuenta nuestras propuestas, la estabilidad y el desarrollo de la misma ” Quizá nadie podría hablar con tanta autoridad dentro de la casa como lo hace Carlos, debido a que por cuestiones excepcionales, es morador desde que cursaba el segundo año de secundaria.

“Me vine de Chiapas con mi tía Celia que estudiaba en la Facultad de Psicología, pero por falta de recursos tuve que empezar a trabajar a los 14 años. Al ver que se me dificultaba estudiar y trabajar, un amigo  me informó de la casa y me ayudo a ingresar a ella  para eso tuve que exponer mi caso ante los 300 moradores en la Asamblea ordinaria de junio de 2004. Les hablé de mi sueño de seguir estudiando, de que provengo de una familia de  escasos recursos económicos, de mi promedio de 9.6, y de mi deseo por hacerme responsable de mis actos. Recuerdo que m aceptaron con aplausos y que me fui llorando emocionado en mi bicicleta. Eran las dos de la mañana”. Con unas mudas  de ropa, Carlos regresó al día siguiente y se puso al tanto de las actividades y comisiones de la casa.

Los primeros meses, asegura, no fueron fáciles, pero al final pudo entender que el que sobrevive no es el más fuerte o el más inteligente, sino aquel que se sabe adaptar. “Visitaba a mi tía de vez en cuando y aunque siempre me aconsejaba sobre el camino a seguir, le agradezco que siempre dejó en mí la decisión final, ya que de otro modo, hubiera seguido dependiendo de ella y, aunque solo, hoy estoy muy satisfecho de haber salido adelante”.

Más tarde, Carlos fue alumno en el Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás de Hidalgo de donde egresó con un promedio de 8.4, y luego ingresó a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales donde ya cursa el tercer año con calificaciones superiores a nueve. Carlos también ha participado en las Comisiones de Cómputo, Orientación Política e Ideológica, y en la del Movimiento de Aspirantes Rechazados, además de haber sido, por su desempeño y conocimiento de la casa, miembro del Consejo Directivo, pese a que su edad no le alcanzaba, según los estatutos. “Hubo gran alboroto, pero al final votaron y gané por una gran diferencia. Desde entonces he tratado de responder con mi trabajo a todos los que en esta casa, han creído en mí”.

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