EMPRESARIOS DESESPERADOS Y TEMEROSOS

EMPRESARIOS DESESPERADOS Y TEMEROSOS

POR: AMADOR SÁNCHEZ BUCIO. ECONOMISTA.ZP

Estos empresarios deben comprender que sus privilegios van a ser acotados, más no sus derechos legítimos como empresa y empresarios. Nadie por encima de la ley ni fuera de ella. Y se entiende su preocupación, más no se debe justificar su pataleo. Además, que den la cara como corporativistas y como un ciudadano más. Estos señores feudales no se han enriquecido a la buena y se nota como lo consiguen, porque se rebelan con todo su fuerza y poderío económico y político y se retuercen cuando se habla de que ya no habrá más corrupción. Ellos a lo que le temen es a la palabra honestidad. Se han enriquecido absurdamente a través de favores pagados con compañías fantasmas y es aquí donde la política es su aliada incondicional y con ésta, ciertos políticos deshonestos, no de en balde cada vez ellos más ricos y nosotros a pagar sus FOBAPROAS.

Realmente, lo que los empresarios pelean, es que pretender querer seguir imponiendo un gobierno que les facilite a lo que están acostumbrados: corrupción a escondidas y favoritismos en todos sentidos contra el resto de los competidores menores, los del negocio familiar, compadrazgos con funcionarios de la alta élite. Y claro, los que están en contra del anuncio de honestidad y transparencia, son los peces gordos, muy gordos, como no tenemos idea, no los medianos ni los bajos, los altos jerarcas de las corruptelas. Así, desesperados, buscan tener acuerdos sin que les afecte en sus “negocios”. Un ejemplo muy claro y no necesita presentación es, en primer lugar, Carlos Slim, de ahí parte todo. NO están de acuerdo en que las leyes se cumplan y el estado de derecho se lo sigan pasando por el arco del triunfo.

Claro, que ya sabemos cuáles son esos cinco empresarios que están en contra del cambio de gobierno y de régimen: Televisa, Coppel; Claudio X. González; Carlos Slim (Telmex); y Coca-Cola, porque no pagan impuesto desde hace quién sabe cuántos sexenios en México y si no ganan ellos, con el favoritismo a su candidato, pues ahora sí tendrán que pagar impuestos; pero por supuesto que es esto lo que les duele y mucho …no quieren perder estos privilegios, entre muchos otros que desconocemos. Son cinco disque empresarios, pero ciertamente poderosos desde el dinero que controlan y con el que bombardean mucho más que una guerra armamentista.

Frente a la urna, pudieran representar sólo cinco votos, y con el mejor de los casos, más los de sus familias, pero con todos sus votos reunidos, por nada cambiará la decisión de más de 30 millones de mexicanos que ya no quiere al actual régimen. En realidad, han amasado grandes fortunas al amparo del poder, que los hace ser peligrosos para México; riquezas inmensas para comprar dignidades de pseudoperiodistas, con la capacidad de influir en personas cobardes e irracionales, después de poder pagar campañas de miedo.

Es curioso, cuando se habla de que los empresarios tendrán que pagar sus impuestos y respetar los derechos de sus trabajadores, entonces un grupo privilegiado determinado de cinco empresarios se queja y habla de preocupación por el país y llaman a la unidad para no caer en salidas fáciles, dejándose llevar por el coraje… no señores, esto ya se acabó, se tiene que acabar. A pagar sus contribuciones se ha dicho, conforme a la ley y sin empleos ni salarios chatarra. ¡Qué curioso también!! Hay un grupo de empresarios mexicanos que tienen a sus parientes y amigos metidos en la política mexicana, quienes tratan de que cada sexenio los gobernantes en turno les den chequera abierta.

Esos empresarios conspiran para evitar que el cambio de régimen sea una realidad y cuando los exhiben, se enojan y le dicen al resto de empresarios, ahora sí a todos los habidos y por haber, de todos niveles, que los están atacando. Es como en el barrio, en donde un muchacho le mienta la madre a otro y ese otro cobardemente les dice a los demás chavos del barrio que se la recordaron a todos.

Este grupito de “empresarios” millonarios hasta perjudican a la mayoría de verdaderos empresarios porque la mayoría están muy castigados por tantos impuestos y están en condiciones muy desiguales ante esos gigantes que viven al amparo del gobierno sin pagar los impuestos que deberían. No cabe duda que los extremos no son buenos, ni la extrema derecha ni la extrema izquierda, todo debe estar en equilibrio, como en la naturaleza misma. En México, ya es justo y necesario que nadie esté por encima de la ley. amador_sanz@hotmail.com

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