Emilio o La Educación

Emilio o La Educación

“Todo lo que nos falta al nacer y lo que necesitamos siendo adultos, puede venir de la educación”. J.J. Rousseau.

Por: Efraín Flores Maldonado. *

Juan Jacobo Rousseau nació en Ginebra el 28 de junio de 1712 y murió en Ermenonville, Francia, cuando había cumplido 66 años de edad. En 1763 publico su excelente libro titulado “Emilio o la educación” en el que trastoca los contenidos tradicionales de la educación; su independencia de criterio, sus ideas religiosas, filosóficas y propiamente educativas irritaron a la sociedad conservadora de su tiempo. Al ser criticado, atacado y perseguido corporalmente, huyo de Francia, Suiza y Prusia. Su libro fue quemado en las plazas públicas como una forma directa de rechazar sus postulados pedagógicos mediante los cuales sugería educar al joven Emilio, para no ser pervertido por las instituciones y la sociedad vigente. Su texto consta de 5 libros o capítulos en los que desarrolla la vida de Emilio, desde su nacimiento, el matrimonio y la paternidad, con las que dibuja su integración completa en la vida social. En los libros primero y segundo se encuadran los primeros doce años de la vida del alumno, en el que desarrolla el pleno ejercicio de sus “sentidos”; en el tercer libro se refiere esencialmente el sentido de la utilidad de las cosas; en el cuarto libro, según Rousseau, se alcanza la edad de la razón, donde se va pincelando un sentido moral y su interés por los aspectos religiosos. El último libro se refiere a las relaciones sociales de Emilio y a su matrimonio con Sofia. Para Juan Jacobo Rousseau, la verdadera enseñanza debe tener forma y contenidos armoniosos para construir perfiles humanos de buena educación. Considera que existen tres tipos de educación: la educación natural, la educación de las cosas y la educación impartida por el hombre. Para el Ginebrino, teniendo a Emilio como alumno imaginario, que es huérfano, “los mejores preceptores son los padres” y por ello su alumno “no tendría perceptor alguno”; tal situación hacía necesario “crear entorno suyo, continuamente, situaciones estimulantes que al hacerlo reaccionar lo obliguen a educarse solo”. Tal situación, ubica al discípulo en un ambiente en el que no se debe “obstaculizar, perturbar o acelerar un proceso de natural maduración y actividad espontanea”. El riesgo es contaminar al estudiante “de los vicios de la sociedad actual”, en los que la perturbación proviene de la aceptación de vicios y su imitación. Es un sujeto obligado a ir a la iglesia y aburrirse, a obligarle la hechura de promesas y la inducción a las mentiras, obligándolo a dejar de ser él mismo, apartándolo de su naturaleza que es su máxima y autentica expresión vital. En el cuerpo del libro, el dialogo entre maestro y alumno es notoriamente enriquecedor. Emilio escucha, pero también pregunta… ¿para qué sirve eso? Rousseau asegura que el alumno debe “aprender activamente… el lenguaje a través de la conversación y la lectura y la ciencia mediante experimentos prácticos y aparatos simples construidos personalmente por Emilio”; ubicar texto y contexto educativo en la “aplicación activa”, hasta ubicarse en la edad de la razón. Para Rousseau, el hombre tiene sentimientos positivos, pero es corrompido por la sociedad y las instituciones sociales y se pronuncia por “el rechazo de las formas, de los métodos y de los contenidos de la pedagogía tradicional en lo que en ella hay de obligatorio y represivo”. El autor reconoce que su alumno imaginario, es un ser aislado, “cosa que es imposible en la vida real”. En uno de los capítulos constitutivos del texto, hay un dialogo interesante que refleja una realidad intensa del proceso educativo antiguo y moderno. El maestro le dice a Emilio algo que no debe hacer y Emilio le contesta ¿Por qué no se debe hacer?; porque te lo prohíben, dice el maestro y niño dice ¿y porque es malo hacer lo que me prohíben?; el maestro afirma… te acecharan y el niño dice “me esconderé”; el maestro señala… te lo preguntarán…. Y Emilio contesta… “mentiré”; el maestro vuelve a la carga diciéndole que no se debe mentir y Emilio interroga otra vez ¿Por qué no se debe mentir?. El texto es profundo y generador de ideas, afirmaciones, negaciones y juiciosas reflexiones. En el quinto y último libro, Emilio se casa con Sofia y tiene un hijo. Visita a su maestro una mañana y le dice dándole un abrazo “maestro mío, felicite a vuestro hijo que en breve tendrá la honra de ser padre… después de que Usted educó al padre, no permitiré que otro eduque a mi hijo… yo mismo desempeñare esa obligación tan suave y sacrosanta”. pero no concluye ahí y le pide a su maestro que “sea el maestro de los maestros jóvenes… aconséjelos y mientras yo viva, necesitare de vos y más que nunca, lo necesito ahora que empiezan mis funciones de hombre”. En síntesis, la educación es un proceso continuo en el que influyen la naturaleza, la sociedad, las instituciones educativas y las instituciones políticas. Es todo. *Doctor en Ciencias de la Educación.

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