EL Gringo Resultó Misógino y Favoreció a Donald Trump

EL Gringo Resultó Misógino y Favoreció a Donald Trump

Ganó Trump, contra todos pronósticos que tenía en contra. Y ganó bien. Por mucho, con el voto latino y con el voto gringo. Con los hispanos que lo prefirieron y que despreciaron a sus paisanos. En realidad, el triunfo de Donald Trump, es un éxito más de su aplastante trayectoria empresarial. Es un hombre de negocios, busca clientes, convence, debate, los hace entrar en la polémica de sus palabras y de su actuar, los lleva al pasillo que él quiere que vayan para que compren o consuman lo que él mismo les vende, con su retórica muy a su estilo de un súper agente de ventas. Y se las vendió bien; les vendió la despensa completa para consumir los próximos 4 años de su gobierno que entrará en funciones el próximo 20 de enero del 2016.
Un sinfín de personas y personajes en el mundo, lo juzgaban de loco, tal vez sí esté loco; no tengo duda que Hitler era un loco y llegó al poder por la vía democrática y al igual que Trump, durante su campaña no se callaba las cosas que pretendía hacer con Alemania, consagrarla a la pureza de la raza, lo único que le faltó precisar a Hitler, era cómo lo iba a lograr. Y si Trump está loco, pues es lo que surge de un país en donde cada vez hay más gente que enloquece sin previos síntomas de demostración. De todas edades, colores y estratos sociales, aparecen psicópatas en Estados Unidos, disparándole a gente inocente, ya sea en plazas comerciales, en bares Gay, en salones de clases, en universidades, en el parque, en supermercados y cuantos más por el estilo.
Querían Vicente Fernández y los Tigres del Norte, inclinar la balanza a favor de Hillary Clinton, invitándolos a votar por ella. Siempre me pregunté a qué latinos se referían, porque después de la elección del Súper Martes, el latino mexicano aparece entre el 29 por ciento de latinos que votaron por Donald Trump, junto con el mismo porcentaje de asiáticos que lo hicieron. El latino, ya no quiere compartir el territorio gringo con más latinos, quisieran que fueran los únicos extranjeros en ocupar parte de ese territorio. Y el resto de latinos, son los lavaplatos, el pelapollos, el de la pizca, el plomero, el pintor o el jardinero, ¿pero que creen?: que ellos, no votaron. Y el latino que lo pudo hacer, lo hizo por Trump, porque, antes que nada, en Hillary, sea verdad o no, veían a una candidata que simpatizaba con la paisanada y si algo desea el mexicano convertido en gringo o de padres mexicanos, es no convivir en tal magnitud y entre multitud de mexicanos.
Donald Trump, puede estar loco o no estarlo, pero ganar la candidatura y después la Presidencia de los Estados Unidos, no es un logro de cualquier empresario mediocre. Los convenció y se guardaron su voto para el final, porque después de que a Donald Trump lo enmarcaron como a un tipo de lo peor, por no decirle todos los calificativos que tuvo a lo largo de la campaña, millones de los que simpatizaban por él, preferían no decir que estaban con él; callaron hasta el final y fue revelador lo que se descubrió: lo hicieron presidente. De alguna forma, me parece que significaba una vergüenza decir que estabas con Donald Trump, y eso fue lo que las estadísticas no pudieron calcular; esas mismas estadísticas que daban, con poco y amplio margen, el triunfo de Hillary Clinton, la candidata Demócrata, con ciertos tintes bélicos en su haber, tras la última aprobación desde el Congreso para comenzar la guerra contra Irak y Afganistán, por citar sólo éstos últimos de fechas más recientes y ampliamente conocidos por el mundo.
El factor sorpresa, fue el que no tomaron en cuenta las señoras estadísticas al momento de establecer un escenario triunfalista para Hillary. El nativo, el gringo, el americano estadounidense, desde que ganó Barack Obama, andaba muy inquieto por quienes los representaba: un hombre de color que en otra época no podía ni montar un caballo porque so rol de esclavo era andar a pie y con cadenas o grilletes sujetos a los pies. Y con respecto de votar por Hillary, pues el gringo resultó misógino, porque tampoco cabía en su paradigma político y social que una mujer los fuera a gobernar y se convirtiera en la primera mujer en dirigir a los Estados Unidos. Así que el descontento desde que llegó Obama al poder, cobró factura y se la endosaron a Donald Trump, el candidato republicano. Desde Obama, el racismo se mantuvo a flor de piel y con Trump era la oportunidad de que, para millones de estadounidenses, se vieran reivindicados, con un político que, desde su aspecto físico, caracterizaba al poder del ciudadano americano, aunque ya nos quedó claro que América no es Estados Unidos, pero ya ellos, se apropiaron del término.
Los medios americanos iban favor de Clinton igual las compañías de encuestas, pero los medios mexicanos si se equivocaron porque no investigan, solo repiten como pericos lo que leen de los medios americanos.
Durante la campaña electoral de los Estados Unidos que concluyó el pasado 8 de noviembre de este año, con la elección del republicano Donald Trump, muchos opinaron sabiendo poco o nada de política norteamericana y hacen declaraciones, comentarios y debates impulsivos, basados solo en su percepción personal y claro, todos tenemos ese derecho, más aún, después de que cada uno de los tres debates en que participaron frente a frente y en vivo por los medios de comunicación, Hillary y Trump. Ahí, en esos debates, siendo objetivos, Hillary, para el estadounidense, tuvo un mal desempeño después de que se le señaló su increíble corrupción e ineptitud y su espíritu de guerra que, con su voto a favor, desestabilizó a todo medio oriente y su papel en la destrucción de antiguas civilizaciones de esa parte del mundo. También de inculpar a Rusia de un hackeo sin evidencia ni pruebas.
Y sin dejar de escribir de ella, decir que también se le acusó de recibir dinero para su fundación de naciones patrocinadoras del terrorismo como Arabia Saudita y apoyar movimientos de desestabilización política de otros países que no querían negociar con Estados Unidos cuando ella figuró como Secretaria de Estado, con Barack Obama. Todo esto, sólo por mencionar algunas de la larga lista de cosas “deplorables” (y cadáveres) detrás de ella.
No digo que Trump sea un santo, pero de las dos opciones viables, era el menor de los daños para México, después que quedó claro, entre las acusaciones de ellos mismos, quien resultaba ser una persona más íntegra y sincera en sus intenciones.
Pues ganó Donald Trump. Esperemos con eso que México se preocupe por no depender tanto de Estados Unidos y ocuparse más por generar empleos bien remunerados que por contemplar enviar migrantes y no los deporten. Con Hillary, México seguiría en su zona de confort y ahora tendrá que buscar cambios tanto económicos como sociales.
Del aspecto económico, luego hablamos, después de lo que tenga que decir en su discurso de toma de posesión. Ese es otro cantar para la economía mexicana y mundial.

Por: Lic. Amador Sánchez Bucio. Economista. Z.P.

amador_sanz@hotmail.com

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