Derecho a qué… “Un futuro inmediato”

Derecho a qué…    “Un futuro inmediato”

Lo que más me molestó, no es que me hayas mentido, sino que de aquí en adelante no podré creer en ti.”.

Friedrich Wihelm  Nietzsche.

 Ha tomado por sorpresa diversos factores nacionales e internacionales el campo económico-político nacional, enfocando este pensamiento a nuestra región, debemos estar atentos a los avisos que se han generado respecto de la inestabilidad y desorganización política y económica, sin duda esta fruta estará soltando sus primeros jugos en la recta final de este año, no olvidemos que ya vamos a la mitad del año y se ha tornado complicado mantener una estabilidad político social, se han salido del cauce y del control las manifestaciones de protestas, se ha disparado el dólar sin que las políticas internas puedan ingerir en el reposicionamiento de la moneda nacional, el estado no genera confianza económica, ha sido un tema constante y permanente la falta de recursos económicos para pagar salarios, deudas, servicios, etc., los fenómenos mundiales como el terrorismo, el “Brexit”, el fortalecimiento del dólar, etc., han devaluado nuestra moneda, con esto nuestro pdoer adquisitivo, sin duda temas complicados y que no hemos reparado en analizarlo o asimilarlos para tomar precauciones.

Si tenemos en consideración que solamente en este medio año la moneda ha perdido terreno por más de un peso por dólar, ya que en enero de dos mil dieciséis, teníamos un tipo de cambio de $17.00 pesos por dólar y en este junio llegamos a los $18.5 pesos por dólar, con máximos históricos por arriba de los diecinueve pesos por dólar, es sin duda una lectura preocupante de lo que pueda esperar al finales de este año y has el 2018, año de elecciones federales y locales.

Ahora bien, debemos considerar            los eventos políticos regionales para poder tener una lectura apegada a la posibilidad real de lo que pueda suceder en el futuro inmediato y tomar, así las debidas precauciones, el Gobierno ha mostrado su preocupación por mantener el poder adquisitivo del salario, ha implementado acciones tendientes a proteger la estabilidad economía, política y social del país, pero dichas medias han sido insuficiente o de plano han fracasado. En este rubro caben las reformas estructurales del gobierno federal, así pues la reforma política aseguró la estabilidad en el poder de los que la impulsaron, con temas como reelección en diputados y presidentes municipales, dejando ver una clara intención de establecer en su momento, una reelección para la Presidencia de la República, tenemos el ejemplo de la reforma energética, que no ha logrado los fines propuestos, tales como impedir el aumento mensual de la gasolina, lo que ya está sucediendo de vuelta, no hemos visto un ahorro significativo en el costo del servicio de luz eléctrica,  la reforma en educación ha dejado inestabilidad social, protestas sin control, medias extremas, enfrentamientos, asimismo tenemos inconformidad social en materia de salud pública, en materia laboral, estamos ante un escenario de corrupción de demagogia, con poco empleo digno, con poco poder adquisitivo en la moneda, con desinterés social, todo lo anterior conlleva a predecir un fuerte golpe a la economía y política nacional.

Qué está pasando a nuestro alrededor, que ha llamado la atención de la ciudadanía, porque resultan otros factores más atractivos que el razonar y atender nuestro vida económica y política, porque esperar a emprender un grito, un grito permitido un grito controlado, un grito innecesario, decía Octavio Paz, que el mexicano solo grita el día de la independencia, el resto del año permanece mudo, porqué protestar si se puede actuar, porque culpar si se puede ejercer el voto, porque  limitarse si somos los dueños de la autonomía nacional, porque no construir desde la conciencia, desde nuestros espacios, porque no recuperar a las instituciones, porque no dictar como queremos ser gobernados, porque no gobernar desde la ciudadanía, porque no ser buenos ciudadanos, porque no podemos salir de esta atrofiada forma de ser, porque simplemente no despertamos.

Es tiempo de reflexión, es tiempo de tomar precauciones, es tiempo de ver la realidad es tiempo de vivos no de muertos, es tiempo de acciones no de razones, es tiempo de ser no de deber ser, al final es un derecho, una obligación, una necesidad, un motivo  un pendiente con la historia y con nuestra era, culminemos nuestra labor, finiquitemos nuestros miedos, concluyamos nuestro ciclo y fijemos las bases para que los nuevos paradigmas puedan ser una realidad,  México, es grande ahora es tiempo que los ciudadanos seamos también grandes, pues lo que más ha de molestar a nuestros hijos no es que les hayamos mentido, sino que después de vernos inertes, jamás volverán a creernos. Por: Salvador Molina Navarro. Fb: Salvador Molina Tw: @SalvadorMolina_

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