Derecho a qué… Por: Salvador Molina Navarro.

Derecho a qué… 		Por: Salvador Molina Navarro.

Derecho a qué…               Por: Salvador Molina Navarro.

 “El salario, un derecho pisoteado”

 “Andamos como andamos, porque somos como somos

José Calderón Castillo, el Filósofo de Güemes.

Otra vez nos espera un controvertido fin de año, otra vez nuestra atención se centra en el pago del salario, del aguinaldo, de los créditos al Gobierno del Estado, de nueva cuenta escuchamos el ya habitual “… no hay dinero para pagar salarios, no hay dinero para afrontar los compromisos de fin de año, no hay dinero para…”.

Sin embargo, no debe escapar de la mente de todos los ciudadanos que en estas fechas, cada año, se aprueban los presupuestos públicos de municipio y de los tres poderes del Estado, en ese presupuesto de egresos está incluido el pago anual estimado que cada órgano, instituto, institución, dependencia, oficina, debe gastar en pago de salarios, impuesto y compras, y aunque es estimado, al final del año la diferencia no puede, ni debe, ser tan grande como ha sido en éstos últimos años.

Al estimarse el presupuesto de egresos ya se sabe cuánto se gastó en consumibles como gasolina, pago de servicios, papelería, giras, etc., ya se tiene una muy clara y actualizada idea de cuánto será necesario incluir en el nuevo año fiscal, ya sabemos cuántos empleados tenemos, cuántos serán nuevas contrataciones o recortes, qué salario percibe cada uno de ellos y que aguinaldo le tocará al final del año, incluyendo sus bonos y todo tipo de estímulos que se pagan año tras año, ya se tiene una idea a cuanto puede fijarse el salario mínimo para ese nuevo año, que incremento podrá autorizarse a los sindicatos al negociar los contratos colectivos, ya se tienen datos fuertes bastantes y suficientes para poder salir el año cumpliendo todos y cada uno de esos compromisos.

El este año no fue la excepción, ni lo va a ser el año 2019 que está por comenzar, ya nuestro Congreso Local ha aprobado varios presupuestos a municipios.

Pues bien, el Ejecutivo Estatal, ya ha enviado al Congreso Local su proyecto de presupuesto de egresos, ahora pide se le apruebe como gasto anual la cantidad de 67 mil 191 millones de pesos -2.4%, más en relación con el año 2018-, se contempla una baja en tema de pago de salarios del 2.1 %, y un recorte en el 33% de las dependencias, en teoría el Gobierno del Estado no debe tener problemas mayúsculos al finalizar el 2019 en el tema de pago de salarios, ustedes que opinan, apuesto que este tema de no hay dinero no terminará este año.

Al finalizar el año 2017, el Gobierno del Estado estimó y se le aprobó como presupuesto de egresos la cantidad de 65 mil 605 millones 298 pesos, sin embargo, solicita se le otorguen 2 mil 100 millones adicionales para cerrar bien este año; es decir, de aprobarse este adicional, que seguramente así será por la presión de la base sindical de la burocracia, el Gobierno habrá gastado, al menos, 67 mil 705 millones 298 pesos.

¿Por qué se acaba el dinero para pagar salarios, si ya está previsto ese gasto desde el inicio del año fiscal?, esta interrogante no escapa de la mente de todo ciudadano, más cuando se acerca el fin de año fiscal y los salarios no son pagados, adeudándose incluso varias quincenas, esta pregunta siempre surge cuando ya no hay dinero para lo imprescindible y sagrado el salario, por qué no hay dinero si a principios de año se aseguraron de tenerlo, por qué no hay dinero si les fue dotado esa cantidad y ahora resulta insuficiente e incluso con un faltante de miles de millones de pesos, como puede existir un desfase económico que haga imposible el pago de salarios incluso desde meses antes de concluir el año, sin duda es una interrogante que nadie se ha aventurado a despejar, no se ha hecho, no se ha investigado, ni se ha considerado cuando los ciudadanos ejercemos nuestro voto.

Los gobernantes tendrían que explicar con peras y manzanas a la ciudadanía ¿Cómo es que se fue gastando el dinero destinado al pago de salarios, cuánto fue destinado, cuánto se paga por salarios  en cada dependencia u oficina, cuántos empleados hay y cómo se llaman, que funciones hacen y cuál es su espacio de atención o de acción?, y todos los pormenores del caso, nos e hace por que saldrían a la vista varios aviadores, no se realiza porque encontraríamos el motivo real de la falta de dinero para pagar salarios, no se hace porque no es conveniente dar esa información al ciudadano, pero cierto resulta que no se hace porque ninguno de nosotros ha acudido al instituto de transparencia y acceso a la información para solicitar a cada dependencia tales datos, incluso de solamente una dependencia, aunque sea como ejercicio o experimento, na nadie de nosotros accedemos a los espacios y caminos que la democracia nos ha brindado para abonar a un crecimiento social importante, al final del día solamente se trata del salario de la base sindical y de los que laboran por contrato y con derechos sociales y humanos disminuidos, concienzudamente nuestros diputados han despenalizado el no pagar salarios, ya no es delito, ya no hay sanción, al final es solo un derecho humano sin trascendencia, si se les va a apagar, nomás que llegue el recurso adicional, no es para tanto.

Incluso más aún, nuestro gobernantes han decidido reducir la base trabajadora en el 33% de las dependencias, pues no hay dinero para pagar esos salarios, pasa por alto que tal proceder incide en un despido injustificado, ya que ese motivo no justifica el despido, como se ha interpretado en la jurisprudencia 2018221, que dice que el despido basado en la falta de presupuesto para el pago de su salario es injustificado, cuidado si esto hace pues se vendrán una serie de laudos, igualmente nuestros gobernantes pasan por alto que el derecho humano al salario y al trabajo forma parte inseparable de la dignidad humano, desestiman que el derecho a recibir el salario de forma completa y en tiempo es un derecho humano al mínimo vital, el salario no es una moneda de cambio de presión política, el derecho a recibir la remuneración por nuestro trabajo es un derecho humano, es nuestra dignidad humana y significa nuestro permanente crecimiento o desarrollo, el derecho al mínimo vital, es un derecho humano que debemos exigir, defender, imponer, no es una cuestión de esperar a que el dinero llegue, o te pago cuando tenga, es el salario que diariamente nos ganamos y que corresponde a la estabilidad familiar, emocional y social, sin embargo, incluso los afectados, solo prestamos atención cuando el dinero no está, solo marchamos y gritamos, pero se acaba el mitin o la manifestación y no hacemos más, nunca se ha visto un posicionamiento público serio y fundado de la base trabajadora burocrática, puesto que al final del día andamos como andamos, porque somos como somos.

 

Salvador Molina Navarro.

Prev Tiro de Gracia
Next Presenta Tesorería de la UMSNH informe financiero; Comisión de Presupuesto lo aprueba por mayoría.