Derecho a qué…

Derecho a qué…

Por: Salvador Molina Navarro.

FB:Salvador Molina

TW:@SalvadorMolina_

“Zapata, honrado por las palabras y deshonrado por los hechos”

 Mexicanos: considerad que la astucia y la mala fe de un hombre está derramando sangre de una manera escandalosa, por ser incapaz para gobernar; considerad que su sistema de Gobierno está agarrotando a la patria y hollando con la fuerza bruta de las ballonetas nuestras instituciones; así como nuestras armas las levantamos para elevarlo al Poder, las volvemos contra él por faltar a sus compromisos con el pueblo mexicano y haber traicionado la Revolución iniciada por él; no somos personalistas, ¡somos partidarios de los principios y no de los hombres!”.

 Artículo 15 del Plan de Ayala, General en Jefe Emiliano Zapata.

El pasado lunes 10 de abril, estuve en la tierra caliente Michoacana, tuve la oportunidad de ser testigo del homenaje rendido al General de División Emiliano Zapata, debe decirse que este gran hombre revolucionario siempre tuvo en su mente y en sus actos el trato digno e igualitario a los indígenas, siempre luchó por el respeto a los derechos de campesinos e indígenas, acuñó frases como “La tierra es de quien la trabaja”, siempre tuvo en sus ideales y en sus acciones la lucha a fin de hacer respetar su pensamiento “La tierra volverá a quienes la trabajan con sus manos”, Zapata luchador incansable para conseguir la dignidad arrebatada a los nuestros, por devolverles las tierras que les fueron robadas, por devolverles la voz y el voto, por dignificarlos, por encumbrarlos, lucho por los desprotegidos, los campesinos, los indígenas, luchó por todos los que hoy aún necesitan de los frutos de esa lucha, por todos lo que hoy siguen siendo minimizados, utilizados, robados, deshumanizados.

El día lunes el Gobernador Silvano Aureoles, en su discurso en la glorieta de Cuatro Caminos, a un costado de la estatua ecuestre a Emiliano Zapata, se dirigió a los indígenas, les habló de respeto, de cariño, de protección, de sensibilidad, dedicó unas palabras emotivas a la gente del pueblo, a los de abajo, como diría Mariano Azuela, habló frente al pueblo de tierra caliente, en su mayoría pobre y desprotegido. Silvano Aureoles encontró aplausos en respuesta a sus palabras, logró comunicación con el pueblo, entendimiento y comprensión a los problemas de la gente de debajo de tierra caliente, en su discurso, solo en su discurso.

Cuando terminó el evento, ahí empezó a quedar la identidad, el entendimiento y la comprensión en discurso y palabras, solo palabras, ya cuando se trata de hechos y de vivir la vida, ahí no cabe el discurso solamente quedan los hechos, cuando terminaron los discursos y el protocolo la gente del pueblo se retiró, algunos en camiones rentados por gente cercana al gobierno de Silvano o con compromisos con el gobernador, otros en sus vehículos de trabajo, otros a píe, por el contrario el señor del templete llegó y se fue con su operativo de seguridad que abarcaba gente apostada en los puentes de intercambio vehicular, a casi tres kilómetros de distancia del lugar del evento, el gobernador llegó y se fue con su comitiva de no menos de cinco helicópteros, aquél que nos habló bonito se fue con su equipo de al menos quince camionetas más otras tantas patrullas y un gran número de elementos de la policía a su servicio, operativo que sin duda costos decenas de millones de pesos, que bien hubieran podido ser utilizados para honrar sus palabras acerca del cariño a los indígenas, el apoyo a la gente más necesitada, para poder disfrutar de los apoyos sociales de los que habló.

Cuando se fueron los del templete, cuando ya nadie quedo solo quien levantó el escenario, entonces nos dimos cuenta de que todo fue efímero, nos quedamos con los comuneros muertos en Arantepacua, nos quedamos con las vialidades bloqueadas hasta que el Gobernador y su sequito estuvieran lejos y a salvo, nos quedamos con el día a día, con la esperanza de que el recurso social llegué, con la esperanza de que el funcionario o funcionaria que nos saludó en ese evento y se comprometió a conseguirnos una fecha, a destrabar un trámite, a dotarnos justicia, se acuerde de su compromiso y los cumpla, nos quedamos con un tema para la noche o con una vivencia que contar y no más.

Arantepacua para Silvano fue un tema en su discurso, lamentó el fallecimiento de los comuneros y los lesionados de nuestra Policía Michoacán, pero nada dijo de la voz del líder estatal del PRD, su partido, Carlos Torres Piña que clamó por justicia para los comuneros ante el fallido operativo del gobierno Silvanista, nada dijo de los demás líderes del PRD que piden su expulsión del partido político al que pertenece por lo que llamaron el crimen de Arantepacua, nada dijo sobre su compromiso para ser un gobierno austero que despide trabajadores, recorta secretarias y descobija los que dice tenerles cariño al quietarles la secretaria de pueblos indígenas, pero no puede evitar utilizar al menos cinco helicópteros y un gran número de vehículos y elementos en cada gira, no fue importante el justificar las más de dos horas de retraso que tuvo y la falta de respeto que eso significa para la gente del pueblo que lo esperaba, eso no fue importante para el Gobernador, esos temas no fueron motivo de su discurso solo de sus actos.

Al final, esa es la línea de trabajo de los gobernantes, por eso se hace necesario entender las palabras del caudillo del sur cuando certeramente dijo “no hablo al Presidente de la República, a quien no conozco, ni al político, del que desconfío; hablo al mexicano, al hombre de sentimiento y de razón, a quien creo imposible no conmuevan alguna vez (aunque sea un instante) las angustias de las madres, los sufrimientos de los huérfanos, las inquietudes y las congojas de la patria.”.

Salvador Molina Navarro.

Prev Por: Marcos Castañeda Calderón
Next Cocodrilos se salen de su hábitat natural en Zihuatanejo; Gobierno Municipal atiende ya el problema