Derecho a qué…

Derecho a qué…

Por Salvador Molina Navarro.

  1. Salvador Molina
  2. @SalvadorMolina_

“Una decisión demagógica”

“Desde la aparición del Estado constitucional y más completamente desde la instauración de la democracia, el demagogo es la figura típica del jefe político en Occidente.”.

Max Weber.

Ha quedado en el olvido el compromiso del gobernador de Michoacán Silvano Aureoles Conejo. En su momento el gobernador salió ante los medios a pronunciar que su compromiso era por Michoacán y con los michoacanos que le había dado la oportunidad de gobernar, señaló que el Estado necesitaba de un gobernador de tiempo completo y que él no pensaba en otra cosa más que en gobernar y terminar su periodo, tiempos de antaño, declaraciones de estrategia política, ahora vemos claramente que aquellos posicionamientos fueron pensamientos inexistentes, intenciones falsas, fue discurso y demagogia, los michoacanos no debemos asombrarnos por las decisiones que toman los políticos sobreponiendo sus interés personales, por la traición de ciertos personajes, no podemos lamentarnos por políticos que solamente saben escalar a costa de la estabilidad político-social, del bien común, no podemos seguir confiando nuestro futuro a los llamados chapulines que cada tres o seis años dejan un encargo público sin resultados, sin transparencia y a medias para iniciar otro con toda la irresponsabilidad que conlleva esa decisión.

Ya habló nuestro gobernador, su aspiración es lograr ser candidato del PRD a la Presidencia de la República ya no le importa gobernar para Michoacán y los michoacanos que le dieron la oportunidad de ser gobernador, ya no es de su interés terminar su periodo, ahora lo primero, lo importante es ser candidato a la Presidencia de la República, sin importar que carezca de trabajo, sin importar que Michoacán cada día es más inseguro, que el crimen organizado sigue ejecutando y sembrando el terror, sin que trascienda que las finanzas públicas están totalmente devastadas, eso no importa, lo único que se necesita es discurso, seguir diciendo que Michoacán es la octava entidad más segura del país, que ya no existe tal o cual grupo delincuencial, que ahora Uruapan, Morelia, Lázaro Cárdenas, y tantos municipios más son seguros, que somos un gobierno austero, aunque gastemos millones de pesos en helicópteros rentados o miles de millones en los cinco parches del libramiento, solo decir y eso será suficiente para abandonar el cargo en busca de la presidencia, al final del día, si no se le hace ser presidente, pues regresa y sigue diciendo.

Eso es lo que ha dicho nuestro gobernador, esas son sus decisiones, con esos discursos y esas acciones cumple cabalmente como un la figura típica de un jefe de estado de occidente, teniendo a la demagogia como el modus operandi más certero y confiable. Ahora bien, para que nuestro estado constitucional del derecho siga generándose y alimentándose de la demagogia de nuestros gobernantes lo único que necesita es la venía del pueblo, nuestra aprobación por acción u omisión, sin nosotros no subsistirá ningún sistema demagógico en este estado democrático, sin duda Silvano Aureoles es totalmente libre de buscar la candidatura que le convenga, sin duda posee el derecho de pedir licencia a su cargo para buscar un chapulinazo más, ese tema no está en manos de la ciudadanía, esas decisiones no pueden ni deben sorprendernos ni ocuparnos, lo que nos toca es valorar, revisar los resultados de todo aquel por el que pretendamos votar para tal o cual cargo, criticar, analizar, pensar, conocer la historia, si anteriormente ha tenido cargos de elección popular, si los concluyó en tiempo y forma, si no tuvo observaciones de la auditoria superior, ya sea estatal o federal, si no hubo desvió de recursos o malversación de fondos, el comportamiento de la deuda pública en su etapa, si realizó investigaciones serias y con resultados de las acciones indebidas de sus antecesores, si se ha valido solamente del discurso demagógico o ha tenido un comportamiento congruente.

Como sociedad tenemos que tener la solvencia y el valor para poder elegir a personas diversas, a nombres nuevos, a generaciones nuevas, sin miedo, debemos elegir bien y proponer bien, la fuerza es nuestra y es el único momento que tenemos con voz y voto, no debemos permitir que se siga viviendo del presupuesto, no podemos permitir que sigan asaltando nuestras finanzas públicas, no podemos seguir votando por los mismos, cuando esos mismos nunca han abonado a un cambio y se han alejado de la realidad y de la ciudadanía, pues la finalidad de la demagogia es incidir en nuestra decisión electoral, ahí es donde nosotros podremos impedir o permitir aquello de lo que tanto nos quejamos.

Salvador Molina Navarro.

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