Democracia y Educación 1a Parte

Democracia y Educación 1a Parte

“Existe una marcada diferencia entre la educación que cada uno obtiene de vivir con los demás y la educación deliberada”. John Dewey.

Por: Efraín Flores Maldonado. *

John Dewey, nació en Burlington, Vermont, el 20 de octubre de 1859 y falleció en Nueva York, el 1 de junio de 1952. Fue filósofo, pedagogo y psicólogo y en el curso de su vida profesional fue el representante americano más destacado de la pedagogía progresista y fundador de la “filosofía del pragmatismo” junto con otros destacados universitarios. Durante su vida, escribió diferentes textos, entre los cuales destacan democracia y educación, teoría de la valoración, el arte como experiencia y experiencia y educación. se empeñó siempre en publicitar su condición de ateo, lo que no evito que se le reconociera por la riqueza de su pensamiento y la contribución a la pedagogía como estudioso y crítico de la misma. En esta entrega de tres partes, iniciare el análisis de su obra que considero más importante, titulada Democracia y Educación. El autor inicia su exposición asegurando que “la vida es un proceso de auto-renovación mediante la acción sobre el medio ambiente” y que la educación es conducto amplio para la continuidad de la vida, en la que se crean y recrean ideales, realidades y esperanzas; considera natural y evidente en el ser humano “el deseo de aprender y enseñar” y que su conjunción con otros seres, haciendo comunidad, dibuja su consecuencia lógica de “comunicación”. Asegura que toda comunicación tiene un matiz educativo y que la organización social, es necesariamente educadora. En ese sentido, la educación comunitaria es natural, espontanea, no intencional; pero que, el surgimiento del mentor y de la escuela produce históricamente la educación sistemática, intencional y programática. Asegura Dewey que “sin la educación sistemática, no es posible trasmitir conocimientos y valores de una sociedad compleja”. Desde su punto de vista, la escuela es la encargada de mantener un equilibrio, entre la educación espontánea y la sistemática. Para el pedagogo americano, la educación propicia, provoca acciones y reacciones en el educando. Considera a la educación “un proceso de estimulación, cultivo y nutrición”; es, desde su punto de vista la educación, actividad reestructuradora, moldeadora, formadora, tendiente a edificar y elevar excelencias de la condición humana. En el proceso educativo, el propósito es “generar condiciones que estimulen modelos de acción”, que hagan posible la existencia de cierta disposición mental y emocional de la conducta. Para Dewey, en toda educación es vital la capacidad de observación, reflexión y memoria dinámica, para evitar lo que Dewey denomina “la estupidez congénita”. Se trata de formar en el educando, carácter y espíritu y los hábitos de un lenguaje portador de pensamientos. Pensamientos que propicien acciones ejemplares porque, según el autor “el ejemplo es notoriamente más poderoso que todo concepto”. Para Dewey, la tarea de la escuela es eterna y tiene como propósito infinito “construir ambientes capaces de influir con éxito en las disposiciones mentales y morales de sus miembros”. En la escuela, están acumulados logros valiosos de generación en generación que se trasmiten, no como algo estático, sino como fertilizante de nuevos propósitos y conquistas humanas. En la era moderna, la escuela debe tener como misión especial, eliminar los rasgos perjudiciales del texto y contexto educativo, logrando conocimientos eruditos y conocimientos útiles. En la escuela debe encontrar el ser humano, una oportunidad para librarse de las limitaciones del grupo social en que ha nacido. En el corazón de la comunidad escolar, está el propósito de convertirse en factor de dirección, control y guía; de ser energía que empuje desde adentro, el florecimiento de las capacidades congénitas del ser humano. Filosóficamente, para Dewey la educación es “una luz y estímulo a los ojos, para ver algo”, eliminando pensamientos y movimientos innecesarios y confusos. En los elevados fines del proceso educativo, está el propósito de conducir al éxito las tendencias genéticas que posee el ser humano, evitando perturbar y pervertir su naturaleza. Eso y más dice Dewey, pero por hoy, Es todo. *Doctor en Ciencias de la Educación.

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