Caligula

Caligula

Calígula nació en el año 12 D.C y murió en el año 41 D.C. su vida estuvo rodeada de tragedias y glorias anticipadas; su padre Germánico fue un distinguido general asesinado por su propio padre adoptivo, el emperador romano Tiberio, quien no le perdono su retorno a Roma después de haber ganado varias batallas de invasión y ser aclamado hasta el delirio. Su hijo Cayo Julio Cesar Augusto Germánico a quien hemos conocido como Calígula, vivió su niñez, pubertad y juventud recibiendo el cariño público de los ciudadanos romanos y especialmente el de los generales y soldados del ejército. En esa época en el ejército era normal el uso de pequeñas botas en los pies de los soldados llamada Caligae que finalmente paso al joven romano denominándolo Calígula.

El pequeño tuvo tres hermanas una de ellas llamada Drusila. En aquellos tiempos el emperador Tiberio abandono la ciudad de Roma y se fue a vivir a la isla de Capri, desde donde dictaba sus órdenes. La opinión pública en Roma decía que el emperador tenía en la isla, una guardería infantil con cuyos niños practicaba el sexo oral de manera recurrente e improvisaba los más atrevidos placeres. En algún momento el emperador Tiberio quiso regresar a Roma pero al estar a unos metros del desembarque, opto por regresar, impactado por el desarrollo urbano de la sociedad, exclamando “esta no es la Roma que yo pensaba ver” y volvió a refugiarse en Capri. Entonces envió mensajeros para que llevaran a su presencia a Calígula, su nieto, sin expresar temática alguna que deseara desarrollar con el joven príncipe.

Tiberio Gemelo, hijo de Druso, nieto legítimo del emperador, competía con Calígula, por el cariño de quien gobernaba desde Capri. Gemelo tenia ciertos problemas mentales, mientras Calígula era vivaz y el favorito de generales y soldados del ejército. Muerto el emperador, Calígula fue proclamado sucesor, desde donde desplego, toda su perversidad, frustraciones, desvíos sexuales y extravagancias. Se exhibió ante el pueblo como actor de teatro, decreto su ascenso en vida a la condición de dios y designo Cónsul a su caballo Incitatus, con el debido cobro del salario correspondiente.

Ávido de riquezas, estableció prostíbulos en edificios públicos y obligo a las vírgenes de Roma a que se ofertaran en venta como Vestales, perdiendo su virginidad a cambio de dineros que supuestamente eran para el servicio adoratorio de la diosa Vesta. Calígula se casó con Cesonia, una prostituta romana famosa, con la que tuvo una hija llamada Julia Drusila. A la muerte de su hermana Drusila, el dios Calígula reacciono de manera aberrante, ordenando que durante el mes de luto que decreto, nadie podía cenar en familia, ni bañarse y mucho menos tener el atrevimiento de reír por alguna causa, pues quien tal hiciera, sería ejecutado al momento.

En un total estado de locura, lleno la ciudad de Roma con estatuas de su propia persona, ordeno ejecutar al menos a 40 senadores a quienes expropio sus dineros y propiedades y en la cúspide del cinismo repetía siempre “todo lo que yo hago es prudente y sabio”. Tuvo acceso carnal con todas las hermosas mujeres romanas en las que en cualquier momento depositaba su mirada convencido de que “a las mujeres les gusta ser subyugadas sexualmente por quien tiene el poder”. En cualquier momento, consultando a un Oráculo, este le dijo al oído “cuídate de Casio” y de inmediato envió verdugos para que asesinaran al gobernador de Asia cuyo nombre era “Casio Longenio” de quien le trajeron la cabeza en putrefacción.

Fiel degustador de la lucha de gladiadores, llamados así por el uso de espada corta llamada Gladius, Calígula noto que sus preferidos eran derrotados en el Coliseo y estallo en furia cuando en una carrera de caballos fue superado el de su propiedad llamado Incitatus; bajó fuera de control y se dirigió por un túnel secreto que lo conducía a su palacio en donde su Guardia preferida lo esperaba. Ellos, en lugar de protegerlo lo acuchillaron repetidamente hasta asesinarlo. Ahí estaba el que más heridas le causo. A ese soldado se refería el Oráculo y no al gobernador de Asia. El soldado se llamaba Casio Querea. Calígula lo llamaba Querea y se olvidó de su primer nombre. Así pasa en la vida real de los hombres del poder. Sus olvidos en ocasiones se convierten en los motores de su derrocamiento. Es todo. *Doctorante en Ciencia Política.

Por: Efraín Flores Maldonado

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